¡Hola, soy Edith! Como ya leíste anteriormente en este espacio compartiré algunas reflexiones, muchas basadas en mis experiencias, en libros que he leído y en lo que estudio, espero poder contribuir de una manera positiva a tu Vida o como decimos en la iglesia, “ser de bendición”, Muchas Gracias por Leerme, Dios te bendiga. Saludos.

 

Hoy quiero hablarte de un tema muy importante, un tema que me ha resonado a largo de mi corta y a la vez muy larga vida., Cultivar la salud mental.

Durante mucho tiempo pensé que la salud mental era solo para aquellas personas que atravesaban una enfermedad psicológica. Pero con el tiempo comprendí que no era así. Todos tenemos una mente que cuidar, así es, nuestra mente es un segundo hogar, o quizá nuestro primer hogar, en ellas habitamos mucho más de lo que podemos imaginar y si no desechamos lo que ya no sirve, lo que se acumula, terminaremos por no querer estar en ella, cuando bien, puede limpiarse.

Nuestra manera de pensar influye en nuestras emociones, nuestras decisiones, nuestras relaciones y, en gran medida en la vida que queremos construir. Cultivar una mente sana no es un lujo. Es una necesidad

He aprendido que cuando no eres dueño de tu propia mente, es muy fácil que alguien que tampoco gobierna la suya termine influyendo en la nuestra. En cambio, las personas emocionalmente sanas se cuidan a sí mismas y, desde ese equilibrio, también cuidan a quienes lo rodean.

Hoy quiero decirte que no eres todo lo negativo que te dices, no eres el resultado de una relación que no funciono, no eres producto de tu familia disfuncional, no eres lo que la sociedad te impone, eres un ser humano que se forma a base de experiencias, espero que en gran medida ellas te formen de una manera positiva.

Aunque aclaro, nadie es perfecto, nadie es total y perfectamente sano, emocionalmente, pero están los que de plano no lo son y los que cada día luchan por serlo un poco más, ¿tú de qué lado estas?, te invito a que tomes un momento de introspección.

Recuerda que solo es tarde para aquel que está atrapado en los límites que el mismo ya le impuso a su mente, pero para ti que eres fuerte, eres valiente y eres capaz, cada día es un nuevo comienzo, si Dios tiene misericordia de ti al abrir los ojos cada mañana, ¿Por qué no la tienes por ti mismo?

 amate, quiérete y hónrate, vas a pasar contigo más tiempo del que te pudiera decir, espero que la mayoría de él te resulte sumamente agradable.     

 

                                                                                                                                                                      Edith.

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